Seis de cada diez jóvenes menores de 30 no votarán en las próximas elecciones autonómicas en Castilla y León. Lo refleja la última encuesta publicada sobre el clima electoral en la comunidad. Son escasas las que conocemos sobre el territorio y, por ello, ésta de NC Report para La Razón aporta valor de previsión y de imprevisión. Si la política aspira a conectar -o reconectar- con quienes define como el futuro, debe hacer mucho más para que la palabra reciba la credibilidad que espera.
La exigencia de reconexión es con todos. Los no tan jóvenes sólo invierten la tendencia. Seis de cada diez castellanos y leoneses del resto de franjas de edad votarán el próximo 15 de marzo, convocatoria mediante. El PSOE gana por la mínima entre 30 y 44 años y el PP aventaja en 5 puntos entre 45 y 64 años, y en diez puntos entre 65 años y más. En perspectiva, la participación que recoge este sondeo es tres puntos menor que la registrada en las elecciones de 2022.
El día que conocíamos la encuesta, el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, participaba junto al Rey en el XXVIII Congreso Nacional de la Empresa Familiar. Sí, uno de los cimientos de un ámbito socioeconómico como el de Castilla y León. Don Felipe siempre desprende el aliento que necesitamos en cada momento. Los resultados de asignación de escaños de este sondeo pueden aliviar, al menos, al presidente, que amplía su respaldo a costa de Vox y confirma el aprobado de la crisis de incendios.
Así, Mañueco afrontaría su tercera candidatura autonómica con victoria asegurada pero lejos de la mayoría absoluta. Un dato que refleja, por un lado, un suelo recuperado de la marca PP en Castilla y León y, por otro, la incapacidad de recuperar la mayoría absoluta, elección tras elección. Tampoco debe preocupar en exceso esta encuesta a Carlos Martínez, candidato a todas luces del PSOE, pues su liderazgo, minado por errores de principiante y por la gestión del caso José Luis Vázquez -investigado por corrupción y que ha cuestionado su autoridad-, mantiene el resultado socialista de 2022 mientras aguarda su paso real al frente. Vox sí debe preocuparse por su perspectiva electoral, aunque su crecimiento nacional, sostenido en la denuncia y no en la propuesta, es ajeno a candidatos y programas. El suyo es el caldo de cultivo que mejor ilustra lo imprevisible de la política actual.
Si tomamos esta encuesta como inflexión hacia marzo de 2026, partamos de una obviedad: El candidato Alfonso Fernández Mañueco no es el candidato Juan Vicente Herrera. Tampoco los perfiles de sus equipos. Tampoco sus modelos de gobierno. Es evidente que el candidato y el modelo Mañueco no atraen como lo hacía el candidato y el modelo Herrera. Lo dicen los datos. La identidad compleja de esta tierra bien merece un análisis estratégico ante esta larga campaña electoral -sin pre-. En ella, el PP se juega mucho más que el gobierno autonómico.
Demasiadas variables sobre la mesa. Demasiadas preguntas, únicamente a la luz de lo que hoy hace -o no- cada partido. ¿El gran objetivo del PP es presentar -ahora sí, en tiempo y forma- y aprobar, en su caso, los presupuestos autonómicos? ¿Su baza de comunidad es conceder un estatus de privilegio a León? Un intento de división definitiva en el PSOE puede tener consecuencias incontrolables en todos los flancos. ¿Por qué el PSOE castellano y leonés evita la factura de la crisis nacional de la marca PSOE? Recuerden que el candidato Carlos Martínez fue impuesto por Sánchez; luego dudó en reconocerse sanchista. ¿Aprovechará Vox el escenario abierto para jugar la baza del candidato? ¿Serán los minoritarios decisivos para que el PP mantenga o pierda la Junta?
Cuando la abstención gana electores tras tres años de legislatura, las preguntas en la sala de guerra electoral deben ser más profundas. El diseño de una larga campaña no puede centrarse en la actividad parlamentaria y en los Consejos de Gobierno; éstos deben salir a la calle. Los partidos deben proponer más. Deben escuchar más. Deben atraer más.
El análisis y el posicionamiento de la marca, del candidato y del programa electoral se sitúan en la zona cero. Y en cada pilar, la atracción va a decidir estas elecciones. Atracción o golpe de efecto. O ambos. Sin anticipación, un golpe de efecto arruina en horas las previsiones más conformistas. Jugar con el conformismo hará que gane el inconformismo. Jugar con el desconcierto, también. El ánimo puede cambiar varias veces al día. El voto, en la España de hoy, también.
(Fotografía principal: Junta de Castilla y León).



